¿Cuánto cuesta tener un bebe? en nuestro blog intentamos dar respuesta a estas y otras preguntas que se nos plantean cuando nos decidimos por la opción de la reproducción asistida, el tiempo que tarda una mujer en conseguir un embarazo por transferencia embrionaria , el método ROPA para parejas homosexuales femeninas, el negocio de la vida, como el ritmo de vida que llevamos dificulta cada vez más la maternidad, factores externos ambientales , factores emocionales de la infertilidad.
Es una malformación congénita del útero, en la cual los
conductos de Müller se fusionan parcialmente y dividiendo así al útero
generalmente en dos partes pasando a tener forma de corazón. Esto puede
provocar abortos de repetición, partos prematuros o muerte fetal a causa de la
menor capacidad intrauterina, aunque son casos minoritarios, pues gran parte de
estas mujeres son fértiles.
El tabique que divide al útero puede tener distintas
alturas, pudiendo ser parcial abarcando un tercio, la mitad o dos tercios de la
cavidad uterina e incluso pudiera llegar a atravesar el cérvix (útero bicorne
bicollis) y la vagina. Aun así, esta condición suele afectar únicamente al
útero.
No presenta ningún tipo de síntomas. Se detectará por medio
de una ecografía, ultrasonido, resonancia magnética, histerosalpingografía, o más
comúnmente, por ser lo primero que realiza el ginecólogo, por un examen
pélvico.
No crea molestias a la hora de mantener relaciones sexuales,
ni da dolores menstruales fuera de lo común.
A consecuencia del tamaño inferior del útero, si la mujer se
queda embarazada, se podría producir la rotura de la pared uterina, que
provocaría fuertes dolores abdominales y hemorragia abundante por lo que habría
peligro de muerte.
El primer caso documentado data del año 1906 en la revista
JAMA Network. En este artículo, el doctor C. H.Newth describe el caso de una mujer que tras un
examen pélvico se le detecta que su vagina estaba divida en dos por un tabique,
y este desembocaba es dos cuellos uterinos diferentes, que daban lugar a un
útero didelfo.
Ha habido múltiples estudios desde ese entonces, hoy se sabe
que esa malformación es extremadamente rara, afectando a un 1% - 2% de las
mujeres, que sus causan son hereditarias y se produce en la semana 16 de la
gestación.
No suele darse tratamiento, a no ser que se produzcan
molestias, o incapacidad de quedarse embarazada. En este caso se puede realizar
una cirugía.
A continuación, un video explicativo de la Dr. Katy:
El propio nombre de esta enfermedad nos refleja las complicaciones
que trae consigo:
Hemolysis (hemolisis): descomposición de glóbulos
rojos.
Elevated Liver enzymes (enzimas hepáticas
elevadas): daño en células hepáticas que provoca problemas hepáticos.
Low Platelets (nivel bajo de plaquetas):
células que ayudan a la coagulación.
Se presenta en mujeres gestantes, en las últimas semanas del
embarazo normalmente, pero también puede presentarse en fases tempranas o
después de haber dado a luz.
Este síndrome es poco
frecuente de ver. Tiene una incidencia del 0,2 – 0,6% del total de embarazos.
Está relacionada con la eclampsia y la preeclampsia, aunque
no tiene por qué puesto que hay pacientes que lo presentan sin haber padecido
otras patologías previas.
Conlleva un gran riesgo para la vida de la madre y del bebé.
Los síntomas del síndrome de Hellp pueden confundirse con los
de ciertas enfermedades metabólicas como la hepatitis, enfermedades de vesícula
biliar, o idiopática purpura trombótica/ trombocitopenia (ITP). Estos síntomas
serian:
-Cefaleas.
-Dolor abdominal (en especial en el hipocondrio derecho).
-Nauseas y vómitos que no cesan.
-Fatiga.
-Malestar general.
-Alteraciones visuales.
-Alta presión sanguínea.
-Proteína en orina.
-Edema.
-Hemorragias.
- Ictericia.
Para diagnosticarlo, el doctor deberá descartar patologías nombradas
anteriormente y que podrían llevarlo a confusión. Para esto realizará las siguientes
técnicas:
-Medición de tensión arterial.
-Análisis de orina (para la detección de alto
porcentaje de proteínas)
-Analítica sanguínea, incluyendo la función
hepática, en la que habrá que observar:
oHemólisis – glóbulos rojos
oFrotis de sangre periférica anormal
oDeshidrogenasa Lacatate >600 U / L
oBilirrubina >1.2 mg/dl
oAmniotransferase aspartato sérica >70 U/L
oRecuento de plaquetas.
ANALÍTICA SANGUÍNEA
El tratamiento se basa principalmente en provocar el parto,
siempre que sea posible, para evitar complicaciones en la madre y el bebé. Con
esto los síntomas comenzaran a revertir.
Si no fuese posible provocar el parto porque la dolencia aparece
de forma temprana y el bebé no está listo para sobrevivir fuera del útero, el
tratamiento consistirá en:
-Reposo.
-Revisiones periódicas en centro de salud.
-Corticosteroides (para el desarrollo rápido de
los pulmones del bebé).
-Sulfato de magnesio (para la prevención de
convulsiones).
-Transfusión sanguínea si el número de plaquetas
es demasiado bajo.
-Medicamentos para la hipertensión.
-Pruebas prenatales exhaustivas.
Pero si los síntomas empeoraran, aunque la madre no llegara
a las 34 semanas de gestación, se deberá llevar a cabo igualmente, aun poniendo
en peligro la vida del bebé, puesto que sino podrían morir los dos.
La forma en que se realice el parto será a juicio del médico,
pero la principal recomendación actualmente es que sea un parto natural y no
una cesárea, puesto que tenemos que recordar que la madre puede tener un bajo
recuento de plaquetas, lo que significaría problemas de coagulación, y por lo
tanto hacer una cesárea podría suponer un alto riesgo.
Las complicaciones que podía tener esta enfermedad serían:
-Desprendimientos de placenta.
-Edema pulmonar.
- Edema cerebral.
-Coagulación intravascular diseminada.
-Síndrome de distrés respiratorio del adulto.
-Hematoma hepático roto.
-Fallo renal agudo.
-Restricción del crecimiento intrauterino.
-Síndrome de dificultad respiratoria neonatal.
La tasa de mortalidad de madres es del 1,1%, y la de los
niños del 10 – 60% dependiendo de los síntomas que presente la madre, la rapidez
del diagnostico y el tiempo de gestación que tenga.
Para evitar esto, se recomienda cuidar la dieta, ejercicio, presión arterial, y hacer revisiones
rutinarias si la madre presenta las causas comunes que lo pueden desarrollar (sobre
todo preeclampsia), puesto que así contribuiremos a un rápido diagnóstico y
prevendremos complicaciones.
La preeclampsia es una enfermedad grave que aparece sobre la
semana 20 del embarazo y que se caracteriza por una elevada tensión arterial y
fallo en órganos, en especial de los riñones.
La vida de la madre y del bebé pueden correr peligro en esta
situación, asique, si fuera posible, el médico provocará el parto. Será él el
que decida de que forma se producirá, puesto que hay veces que se puede realizar
la inducción del parto por vía vaginal, pero a veces , no hay suficiente tiempo
y se necesita una cesárea de urgencia para poder salvarlos.
Si esta condición
apareciese en una fase temprana del embarazo, en el que el bebé aun no está
formado para provocar el parto, la madre necesitará muchos cuidados, e incluso
se le puede presentar la opción de abortar, puesto que primará siempre la vida
de ella antes que la del bebé, el cual aún no podría sobrevivir fuera del
útero.
El síntoma detonante de esta enfermedad es la hipertensión.
Esta puede aparecer paulatinamente, pero normalmente lo hace de forma súbita.
Se consideran valores anormalmente altos, si la tensión
arterial supera los 140/90 mmHg.
Es imprescindible que
se les tome la tensión a las gestantes, puesto que es la forma más común de
detectar esta enfermedad.
La próstata es un órgano masculino, localizado en el tracto
genitourinario, en relación con la vejiga, uretra y vesícula seminal.
Es una glándula con forma redondeada, y de unos 20 gramos de
peso aproximadamente.
Por el interior de la próstata discurre la uretra, en dirección
al pene, y también los vasos deferentes que canalizan los espermatozoides
producidos por los testículos a la uretra para que sean enviados al exterior.
Su función consiste en producir el líquido seminal, para la
protección de los espermatozoides. Este liquido constituye el 30% del volumen
del esperma eyaculado.
Los espermatozoides se producen en los testículos y son
transportados a la vesícula donde se juntan con el liquido seminal y luego llegan
a la próstata.
Lugar anatómico de la próstata
Cuando ocurre la eyaculación, se excreta el liquido seminal
mezclado con los espermatozoides. La primera porción consta de gran parte de
liquido prostático y los espermatozoides mas activos y saludables.
El liquido prostático protege a los espermatozoides de la acidez
del PH de la vagina y aumenta el tiempo de vida de los espermatozoides.
Cuando el hombre eyacula, la próstata se contrae cerrando la
porción del uréter e impidiendo así que el esperma desemboque en la vejiga. Si este
mecanismo fallara, daría lugar a un problema de infertilidad.
Además, pueden existir otros problemas prostáticos como son
la hiperplasia benigna de próstata, el cáncer de próstata y la prostatitis.
A)PROSTATITIS: es la inflamación de la próstata. Pueden
ser de origen bacteriano o no bacteriano, y a su vez, aguda (síntomas repentinos
y muy severos) o crónica (los síntomas aparecen de forma paulatina, y no son
tan severos).
Los síntomas aparecen habitualmente de forma
repentina (prostatitis aguda), y son: escalofríos acompañados de fiebre, hematuria
(sangre en orina), disuria (dificultad para orinar acompañada de dolor y ardor),
sofocación, dificultad para vaciar la vejiga y
mal
olor en la orina.
prostatitis
B)HIPERPLASIA BENIGNA DE PRÓSTATA (HBP) O ADENOMA
DE PRÓSTATA: consiste en un agrandamiento de la próstata relacionado con
cambios hormonales relacionados con el envejecimiento.
El termino benigno nos indica que no es de
tipo canceroso.
Los síntomas que presenta esta lesión son: chorro
miccional bajo o intermitente, con dificultad para iniciarlo y con goteo al final,
acompañada aun así de urgencia miccional. Sensación de vaciamiento incompleto
de la vejiga, necesidad de levantarse a orinar durante la noche e incontinencia
urinaria.
HBP
C)CÁNCER DE PRÓSTATA: La gran mayoría de los
cánceres de próstata se forman en células glandulares, las cuales son las que
producen el líquido seminal. Los tumores que se desarrollan en estas células reciben
el nombre de adenocarcinoma.
En etapas iniciales, este tipo de lesión no
presenta ningún signo ni síntoma, pero sí lo hacen a medida que el tumor crece.
Así pues, los síntomas que aparecerán con el tiempo son: dificultad para
comenzar a orinar, menos fuerza en la micción y goteo al acabar. Micciones frecuentes,
en especial por la noche. Aparición de sangre o pus en la orina y semen.
Dolor al orinar y al eyacular. Dolor en
cadera o parte baja de la espalda que no desaparece, o en la parte baja de la pelvis.
Pérdida de peso no intencionada y de
apetito.
Este tipo de cáncer tiene un porcentaje muy
alto de curación, siempre y cuando el diagnóstico sea precoz.
CANCER DE PRÓSTATA
Para diagnosticarlo correctamente, el hombre deberá someterse
a determinadas pruebas, entre las que están:
-TACTO RECTAL que permite inspeccionar el tamaño
y forma de la próstata,
-PRUEBA SANGUINEA DEL PSA: enzima que produce la próstata,
y que aumenta sus niveles si existe enfermedad.
-ULTRASONIDO DE PROSTATA: permite saber el tamaño
y la existencia o no de nódulos sospechosos.
-BIOPSIA DE PRÓSTATA.
En caso de sufrir de algún trastorno, y tener edad avanzada,
o bien no querer tener mas hijos, siendo una persona joven, se podría eliminar
este órgano, y vivir sin ninguna alteración ni problema por su ausencia.
Todas estas enfermedades son los síntomas principales de la
infertilidad masculina, puesto que al alterar la cantidad y calidad del liquido
seminal, el esperma no tendrá las propiedades necesarias para que los
espermatozoides lleguen al óvulo o incluso para que estos sobrevivan.
Existen diferentes tipos de alteraciones de la eyaculación. "Aneyaculación" significa ausencia de eyaculación. Esta disfunción de la eyaculación puede estar producida por diferentes motivos: producida por traumatismo (como en el caso de los pacientes con una sección completa o incompleta de la médula), farmacológica (por ejemplo mediante la ingesta de antihipertensivos, antidepresivos, antipsicóticos,etc.), metabólica (diabetes) y psicológica. Por otra parte ,la eyaculación retrógrada también puede ser de origen traumático, iatrogénico, farmacológico, metabólico o psicológico.
La eyaculación prematura que provoca que la inseminación vaginal sea inadecuada e insuficiente puede tener una causa sistémica (esto es, por algún fallo anatómico o funcional de ciertas estructuras del organismo), como por ejemplo en algunos casos de esclerosis múltiple. Además, también puede ser debida a inflamaciones como las que aparecen en la prostatitis. Sin embargo, la causa más frecuente en el caso de la disfunción eyaculatoria sigue siendo el factor psicológico
Este tipo de causa de infertilidad está relacionada exclusivamente con la mujer, y conllevan una gran importancia ya que los factores tubáricos-peritoneales son los responsables de, aproximadamente, un 30% de las causas totales de infertilidad en mujeres.
Esto se debe a que las trompas de Falopio están íntimamente ligadas y son dependientes de la correcta integridad del epitelio ciliado de sus paredes internas, encargado de la captación de ovocitos. Debido a esta función, sabemos que las trompas también participan y cumplen un papel fundamental en el desarrollo primario del embrión así como en su transporte hacia la cavidad uterina. Sin embargo, esta gran importancia que recae sobre esta estructura implica que cualquier alteración anatómica o funcional de las trompas está íntimamente asociada con casos de infertilidad.
Actualmente, en la sociedad contemporánea, los cambios culturales y la normalización del empleo de métodos anticonceptivos han anticipado el inicio de la actividad sexual varios años antes de alcanzar una estabilidad de pareja. Esto implica que existe un mayor riesgo de desarrollar ciertas afecciones relacionadas con la génesis del factor tubárico-peritoneal, entre las cuales están: enfermedad inflamatoria pélvica (EIP), cirugías previas o endometriosis, etc. (figura 1).
Figura 1: Número de episodios de enfermedad inflamatoria pélvica en relación con la incidencia del porcentaje de infertilidad tubárico-peritoneal
Se tiene constancia de que las infecciones genitales forman parte de los principales culpables del daño tubárico-peritoneal. Por otra parte, muchas ETS pueden estar vinculadas indirectamente con la infertilidad, pero sólo dos microorganismos han demostrado tener efectos directos sobre la infertilidad luego de la infección: Neisseria gonorrhoea (Gonorrea)y Chlamydia trachomatis (Clamidia). En la actualidad, las infecciones por clamidia son la causa más importante de ETS, y el microorganismo es el responsable de aproximadamente el 60% de las salpingitis agudas (infección en las trompas de Falopio) en mujeres jóvenes.
Para conseguir prevenir la aparición de las ETS asociadas con la infertilidad, es necesario considerar dos líneas de acción diferentes:
·En primer lugar: la prevención primaria tiene como objetivo evitar la aparición de infecciones, siendo aconsejable el empleo de métodos anticonceptivos de barrera (preservativos).
·En segundo lugar: la prevención secundaria requiere tanto una evaluación como un tratamiento tempranos en los casos de sospecha de salpingitis, iniciando el tratamiento a ambos miembros de la pareja, así como el seguimiento y control de la misma para tratar de evitar la reinfección.
Vamos a comenzar diciendo, que el síndrome de ovario poliquístico
(SOP) y el ovario poliquístico (OP) no es lo mismo.En el SOP hay un trastorno hormonal que
conlleva a la aparición de ciertos síntomas, entre ellos, y el mas importante,
es la aparición de quistes ováricos. En cambio, en el OP los ovarios tienen tendencia
a formar quistes, pero no hay una alteración hormonal directa, sino que estos
quistes podrían tener otra causa.
Por tanto, el verdadero problema para la fertilidad femenina
es el SOP, no el OP. Habiendo diferenciado esto, vamos a hablar del síndrome de
ovario poliquístico.
Síndrome de ovario poliquístico, definido en el año 1935 por
Stein y Leventhal tiene una prevalencia entorno a un 10% en mujeres en edad
fértil, y es uno de los mayores motivos de causa de infertilidad, junto con la
endometriosis.
Se define como un trastorno endocrino metabólico que causa
la aparición de quistes dentro del ovario y produce una alteración que
incrementa los niveles de hormonas masculinas provocando ciertos síntomas característicos.
Fotografía propiedad de Dr. Vernon Halleslevens
Normalmente esta afectación se descubre entre los 20 y los
30 años, ante la imposibilidad de quedarse embarazada, aunque se puede dar en
cualquier edad fértil.
Tienen más probabilidad de padecerlo aquellas mujeres que ya
tengan casos en sus familiares mas cercanos, puesto que los estudios realizados
nos indican que tiene causas genéticas.
Algunos de los síntomas mas comunes que presenta este
síndrome son:
·Amenorrea u oligomenorrea (períodos menstruales
irregulares o ausencia de este).
·Piel grasa.
·Papilomas cutáneos.
·Alopecia androgénica
·Sobrepeso, obesidad y dificultad para adelgazar
·INFERTILIDAD.
·Reglas dolorosas y abundantes.
·Hiperandrogenismo (exceso de andrógenos, hormona
masculina elevada).
·Quistes en ovarios.
·Acné.
·Hirsutismo (exceso de vello en cuerpo y cara).
·Incremento de peso y dificultad para perderlo.
·Acantosis nigricans (manchas oscuras en la piel,
sobre todo en la parte posterior del cuello u otras áreas.
·Voz grave.
·Inflamación.
Aunque
el SOP es una de las causas mas comunes de la infertilidad, las mujeres que lo
padecen si podrán tener descendencia, de hecho, muchas se quedan embarazadas
sin seguir ningún tratamiento.
Las
que quieren y no lo consiguen, cuando acuden al especialista este le realizará
varias pruebas, entre las cuales se encuentran:
·Examen físico: tensión arterial, índice de masa
corporal, búsqueda de vello excesivo, acné y manchas en la piel. También puede indagar sobre la caída del cabello u otros problemas de
salud.
·Examen pélvico: para detectar signos de hormonas
masculinas, o analizar el estado de los ovarios, como por ejemplo, su
agrandamiento o inflamación.
·Ecografía: para comprobar si los ovarios
presentan quistes y comprobar el endometrio.
·Análisis de sangre: sabrán así los niveles de
hormonas y también localizarán si puede estar relacionado con otros problemas
de salud como por ejemplo tiroides.
Tratamiento:
No
existe una cura para este síndrome, pero sí para controlar y paliar los
síntomas. Cada mujer, es un mundo, y, por lo tanto, en este caso, los
tratamientos deberán ser personalizados, dependiendo de qué síntomas presenten,
y en qué grado.
El
tratamiento también variará si la paciente desea tener hijos o no.
Una
de las primeras cosas que se le solicita a la persona afectada es un cambio de
hábitos que consisten en bajar de peso y eliminar el alcohol, la nicotina, la
cafeína, azúcar, grasas animales, alimentos procesados y derivados lácteos, y por
lo contrario comer frutas y verduras en abundancia, sobre todo aquellas ricas
en fibra, proteína y calcio y hacer ejercicio con regularidad
En
cuanto a los tratamientos utilizados, podrían ser los anticonceptivos
hormonales para las mujeres que no quisieran tener hijos, puesto que con estos lograrían
regular el ciclo menstrual, disminuir el riesgo de cáncer endometrial, mejorar
el acné y reducir el exceso de vello.
Los
medicamentos antiandrógenos que reducirían la pérdida de cabello, el
crecimiento excesivo de vello y el acné.
La
metformina sería otra posibilidad como tratamiento, este es el tratamiento
utilizado para diabetes tipo 2 y puede tener efectividad ante el SOP,
reduciendo la resistencia a la insulina y ayudando a reactivar la ovulación,
además puede ayudar con la disminución del sobrepeso y la mejora de niveles de
colesterol, aunque no tendrá un efecto tan bueno como los anteriores en el
vello excesivo o el acné.
La
recomendación para una mujer que desee quedarse embarazada sería bajar de peso,
utilizar medicamentos como el Clomifeno y también podría realizarse una
fertilización in vitro o incluso cirugía si nada de esto diera resultado.
Hay
que remarcar también, que las mujeres diagnosticadas con SOP son propensas a
tener otras patologías como diabetes, hipertensión, colesterol, apnea del
sueño, depresión o ansiedad, y cáncer endometrial.