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domingo, 20 de diciembre de 2020

Preservar la fertilidad en niñas con cáncer


Antes de la pubertad

Normalmente, las niñas nacen con todos los óvulos que necesitarán durante toda la vida. Sin embargo, los óvulos maduros no se producen hasta la llegada de la pubertad. Debido a esto, la forma recomendada y más eficaz para preservar la fertilidad en las niñas que están a tratamiento contra el cáncer antes de la pubertad, consiste en extraer y congelar tejido ovárico.

El tejido de los ovarios en las niñas se extrae en un procedimiento quirúrgico ambulatorio y se congela para utilizarlo en el futuro.

Muchas niñas llegarán a la pubertad y comenzarán a tener períodos menstruales después del tratamiento contra el cáncer, aun sin medidas especiales para conservar la fertilidad, aunque es posible que necesiten realizarse un control de niveles hormonales para averiguar el potencial de fertilidad o de menopausia precoz. Algunas mujeres que son fértiles en los primeros años de la edad adulta pueden entrar en una menopausia precoz antes de tener tiempo a formar una familia. Algunas mujeres jóvenes que desarrollen óvulos maduros pueden optar por congelarlos para preservar la fertilidad en caso de menopausia temprana.

Después de la pubertad

Después de la pubertad, una niña ha desarrollado óvulos maduros y se pueden congelar algunos óvulos o embriones fertilizados. La mayoría de las niñas comienzan la pubertad entre los 9 y los 15 años de edad.

Si se necesita radiación para tratar el cáncer, y se va a dirigir al abdomen, a veces se pueden proteger los ovarios. En algunos casos los ovarios pueden ser quirúrgicamente desplazados a un lado, fuera de la radiación. Después del tratamiento, los ovarios podrán volver a colocarse nuevamente en su posición normal. Esta técnica se denomina transposición ovárica.

Los períodos menstruales de muchas niñas que recibieron tratamiento contra el cáncer después de la pubertad vendrán de nuevo, aunque muchas que son fértiles en la edad adulta joven podrán pasar por una menopausia precoz. 

sábado, 19 de diciembre de 2020

Infertilidad: Impacto psicológico

La discusión sobre la relación entre los aspectos emocionales y la infertilidad ha estado en el centro de los estudios psicológicos, especialmente en mujeres, que experimentan dificultades para concebir un hijo o lograr que los embarazos lleguen a término.

Durante la primera mitad del siglo XX, los estudios de orientación psicoanalítica solían atribuir un gran porcentaje de casos de infertilidad, cuya causa era inexplicada, a un origen psicológico. A través de la anamnesis biográfica, la entrevista clínica y la aplicación de tests, estos estudios tendían a desarrollar explicaciones para la infertilidad basadas en la presencia de conflictos intrapsíquicos inconscientes, o rasgos neuróticos de personalidad.

Con el avance de la medicina reproductiva y de la tecnología, la mayoría de los casos que antes se hubieran atribuido a causa psicogénicas, hoy tienen una respuesta biológica para explicarlos y cada vez se ve más reducido el porcentaje de pacientes cuya infertilidad responde a una causa desconocida.

Impacto psicológico

En los últimos años se han realizado estudios para evaluar el impacto psicológico que tiene, tanto para la pareja como para cada uno de sus miembros, el diagnóstico de infertilidad. Se ha descrito, en primer lugar, una crisis vital, la cual se origina en múltiples factores y genera un gran desgaste emocional para la pareja. Se caracteriza por su ciclicidad, es decir, se repite una y otra vez la vivencia de esperanza (al inicio del ciclo) y fracaso (cuando llega la menstruación). En segundo término, impactan también el elevado costo económico del tratamiento, el sometimiento a procedimientos quirúrgicos y la invasión a la privacidad sexual de la pareja.




Aspectos legales de las técnicas de reproducción asistida

 La legislación vigente no da una respuesta aceptable a los debates éticos surgidos de los recientes avances científicos, y más concretamente en lo que se refiere a las técnicas de reproducción asistida (TRA).

El ordenamiento jurídico español abordó en 1988, de forma novedosa y destacando entre los países europeos, la regulación jurídica de los procesos de aplicación y desarrollo de las TRA: La Ley 35/1988 sobre las Técnicas de Reproducción Asistida y la Ley 42/1988 sobre la Donación y Utilización de Embriones y Fetos Humanos o de sus Células, Tejidos u Órganos.

Más tarde, junto a estas leyes, el Código Penal de 1995 incluyó en su título V, bajo el epígrafe de los «Delitos relativos a la manipulación genética», los artículos 159 a 162, en los que se describe una serie de delitos indirectamente relacionados con la biotecnología.

Sin embargo esta regulación, a pesar de significar un importante paso adelante, en su momento presentaba ciertas lagunas, así como dificultades para su interpretación.

La normativa actual está generando un gran número de problemas tanto en la práctica clínica diaria como en los centros de investigación. Por eso, los investigadores y profesionales de este sector hace ya tiempo que piden a gritos una revisión de estas leyes.

Lo que está claro es que el avance en la investigación es imparable y que el progreso científico es continuo, pero el debate que han suscitado las nuevas TRA va mucho más allá de los problemas científicos y técnicos, ya que se trata de un problema que afecta directamente a toda la sociedad. La legislación vigente no responde correctamente a las incógnitas que cada día genera la aparición de nuevos avances científicos.

Las consideraciones éticas sobre el embrión --al fin y al cabo, de eso se trata-- son muy dispares entre distintas realidades sociales, culturales, políticas, filosóficas y religiosas, por lo que será muy difícil llegar a un consenso social en que todos estén de acuerdo.

La dieta en relación con la fertilidad

 En cuanto a lo que supone la dieta en relación con la fertilidad humana, hay numerosos estudios que tratan de averiguar cual es la relación causal entre el consumo de ciertos oligoelementos y la mejora en la fertilidad.

En este caso, un estudio publicado en la Revista Internacional de Andrología hablaba de la asociación entre el consumo diario de oligoelementos y la calidad seminal del varón, así como analizar los niveles de hormonas reproductivas.

Para realizarlo, se obtuvo una muestra de la población de la ciudad de Murcia, y se obtuvieron los valores de ingesta diaria de oligoelementos mediante un cuestionario de frecuencia alimentaria validado.

Una vez obtenidos los resultados de los cuestionarios, y habiendo analizado las diferentes variables en cuanto a este tema, se obtuvo que existía una asociación inversa estadísticamente significativa entre la ingesta diaria de hierro y la concentración espermática, así como de el porcentaje de espermatozoides móviles progresivos. Por lo tanto, el estudio mostró que la ingesta de elevados niveles de hierro están asociados con una disminución de la concentración y de la movilidad espermática en jóvenes varones en España. Sin embargo, no se obtuvo ningún valor que mostrara una relación con el resto de valores espermáticos, ni con las hormonas reproductivas.

jueves, 17 de diciembre de 2020

Infertilidad secundaria

Infertilidad secundaria ¿Qué es?

La infertilidad secundaria es la incapacidad de quedarse embarazada o de llevar un bebé a término después de haber dado a luz previamente. Las causas que la producen son muy similares a las causantes de la infertilidad primaria.

Causas

- Daños en las trompas de Falopio, trastornos en la ovulación, endometriosis y afecciones uterinas.

- Complicaciones relacionadas con un embarazo o cirugías anteriores.

- Factores de riesgo como la edad, el peso, el uso de ciertos medicamentos y el estilo de vida.

- Deterioro de la producción, función o entrega de espermatozoides en los hombres.

Si tienes menos de 35 años y mantienes relaciones sexuales frecuentes sin protección, pero eres incapaz de quedarte embarazada durante un año, puede ser el momento de visitar a tu médico de cabecera. Si tienes más de 35 años, u otros factores de riesgo (períodos irregulares, endometriosis, etc), es recomendable una evaluación más temprana.


miércoles, 16 de diciembre de 2020

¿Es posible ser madre a los 42?


La edad de la fertilidad

En la sociedad actual, los casos de esterilidad asociada a la edad materna se han incrementado de forma significativa. Esto se debe, principalmente, a que la mayoría de mujeres comienzan a formar su familia a partir de los 30 años y no antes (siendo la edad más fértil entre los 20 y los 30 años). 

También existe la creencia de que la mujer es fértil desde la pubertad hasta la menopausia, sin embargo, la fertilidad femenina finaliza de unos 5 a 10 años antes de la menopausia, y disminuye a partir de los 35, debido al descenso progresivo de la reserva ovárica, a una peor calidad ovocitaria y a un aumento del riesgo de abortos de causa genética.

Envejecimiento reproductivo

Hay varios factores en juego para explicar el descenso de la fertilidad en las mujeres a medida que aumenta la edad: dotación folicular, calidad ovocitaria, y la no replicación de las células germinales durante la vida.

Se sabe que en el ovario existen varios millones de células germinales desde el 5º mes de gestación, y que a partir de entonces disminuyen hasta la menopausia, quedando alrededor de unas 1.000 para los 50. La disminución de dicha dotación folicular implica la pérdida de la fertilidad, de tal forma que para el 95% de las mujeres, a los 30 años solo están presentes el 12% de los folículos, y a los 40 años solo el 3%.

Este proceso de envejecimiento reproductivo varía enormemente entre las mujeres, ya que algunas perderán su fertilidad hacia los 35 años y otras más cerca de los 50. ¿Qué influye en esta diferencia? Factores genéticos, ambientales, el estilo de vida e incluso la edad de la menarquia o la primera regla.

Importancia de la calidad ovocitaria

La edad materna parece ser un factor más importante que la reserva ovárica en cuanto a probabilidades de gestación. La edad sería el mejor indicador de calidad ovocitaria, y la reserva ovárica de la cantidad. La calidad ovocitaria está asociada además a la genética, y ésta a su vez a la edad materna, es decir, ovocitos de más edad tienen más alteraciones cromosómicas.

El retraso de la maternidad también tiene una mala influencia a nivel obstétrico y perinatal, aumentado la tasa de abortos, la de síndrome de Down y otras anomalías genéticas, mayor riesgo de cesáreas, diabetes gestacional, restricción del crecimiento uterino e, incluso, un aumento del riesgo mortal para el feto.

Los resultados de los estudios realizados a nivel mundial en mujeres con ovocitos propios entre 40 y 42 años son muy similares, refiriendo tasas de embarazo entre el 14% y el 22%, y abortos entre el 39% y el 50%. En mujeres de más de 43 años las tasas de embarazo disminuyen del 3,6% al 8%, y el aborto aumenta de forma considerable, alcanzando un 67% - 75%.

EL SILENCIO DE LA INFERTILIDAD

 ¿A pesar de ser un tema cada vez más frecuente y común en nuestra sociedad y que cada vez está más presente en muchas de nuestras conversaciones cotidianas, la reproducción asistida sigue siendo un tema del que muchas personas prefieren no hablar, algo que prefieren ocultar o solo compartir con su círculo más cercano o familiar.  Pero, ¿Por qué cuesta tanto hablar de infertilidad en el siglo XXI?

Según los datos publicados por Sociedad Española de Fertilidad (SEF), solo en España, más de 600.000 parejas tienen actualmente problemas de infertilidad.

Es cierto que, en base a nuestro modelo de sociedad actual, los motivos laborales o la falta de tiempo para planificar el momento adecuado para buscar el embarazo, o incluso problemas medioambientales son problemas frecuentes que hacen de la medicina reproductiva un servicio cada vez más demandado en nuestros días.

En este sentido, a pesar de que la ciencia evoluciona a una velocidad de vértigo, muchas veces este cambio no acompaña en nuestra sociedad. Es por ello, que nunca debemos olvidar que la medicina reproductiva tiene como único objetivo ayudar a todas las mujeres y parejas que de forma natural no pueden concebir a cumplir sus sueños y conseguir el ansiado embarazo.


 

A pesar de no ser algo fácil de asumir, algo que puede no resultar cómodo de explicar, no hay ningún motivo para avergonzarse de ello. De hecho, desde hace ya algunos años, la Organización Mundial de la Salud reconoce la infertilidad como una enfermedad, hecho que ayuda a normalizar todavía más esta situación.

Pero, ¿por qué a veces no resulta sencillo? Probablemente la culpa la tenga nuestra propia sociedad. Si pensamos cómo era hace 30 años, parece que el papel de la mujer estaba destinado a la crianza, pero, por suerte, cada vez las mujeres tienen un papel más protagonista, son valientes, fuertes, líderes, deciden cuando es el momento en el que quieren ser madres, o serlo incluso sin pareja.

Por otro lado, en el caso del factor masculino, todavía existe un estigma asociado a la relación entre masculinidad y fertilidad.

Además, debemos añadir que, a día de hoy, todavía existe un elevado grado de desinformación respecto a los tratamientos, sobre la información para las mujeres que desean retrasar el momento de la maternidad, o incluso sobre cómo se vive todo el proceso a nivel emocional.

Aunque es cierto que nadie dice que sea fácil asumir un problema de este tipo, informarse, hablar con los propios especialistas, dejarse asesorar por las unidades de apoyo psicológico y perder el miedo a preguntar, son los primeros pasos para normalizar la situación y aceptar que pese a tener un problema, tenemos la solución.



martes, 15 de diciembre de 2020

¿SE PARECERA A MI EL BEBE SI ES UNA OVODONACIÓN?



 La gran pregunta que tienen las futuras mamás que utilizan este método es si el bebé se parecerá a ellas, ya que el óvulo fecundado es de otra persona. La respuesta es que es muy probable que sí que se parezca a la madre. Y eso se justifica gracias a la hipótesis Barker, una teoría que explica que durante los primeros días del embarazo la madre gestante es capaz de modificar el ADN del embrión.

 

De hecho, hay otro concepto teórico a tener en cuenta y que justifica este hecho. Se trata de la epigenética: el estudio de los distintos factores y mecanismos que regulan la forma en que se expresan los genes sin alteración alguna en la secuencia del ADN. Es el conjunto de las reacciones químicas Y  procesos que modifican el comportamiento del ADN sin que llegue a alterar su secuencia.

Por ese motivo hay muchas familias que han tenido hijos mediante este método de reproducción asistida que afirman que sus hijos se parecen mucho a ellos, sobre todo en cuanto al comportamiento, costumbres, etc.


Lactancia materna

Beneficios de la lactancia materna Las glándulas mamarias se preparan para la lactancia desde la adolescencia donde se experimenta un aument...